El pasado viernes, la ciudad de Almagro se unió para despedir a una de sus figuras más queridas, Doña Leonor Sardina. La iglesia principal se llenó de familiares, amigos y vecinos que quisieron rendir homenaje a quien fuera durante muchos años un pilar fundamental de la comunidad.
Doña Leonor, conocida por su dedicación y calidez, fue una maestra ejemplar que dejó una huella imborrable en varias generaciones de estudiantes. Su compromiso con la educación y su pasión por el desarrollo cultural de Almagro fueron ampliamente reconocidos. Sus aportes no solo se limitaron al ámbito educativo; participó activamente en iniciativas locales para el bienestar social, siempre con una sonrisa y una mano amiga dispuesta a ayudar.
La ceremonia estuvo marcada por emotivos discursos que destacaron su legado y el impacto positivo que tuvo en la vida de muchos. Sus alumnos recordaron con cariño sus enseñanzas y el cariño con el que siempre los trató, mientras que sus colegas no dudaron en elogiar su dedicación y ejemplo de trabajo incansable.
No solo se destacó su faceta profesional, sino también su papel como madre, esposa y amiga. Su familia, visiblemente conmovida, agradeció el apoyo y cariño recibido en estos momentos difíciles. Muchos de los presentes coincidieron en que su partida deja un vacío imposible de llenar, pero también un legado de amor y dedicación perdurable.
Tras la ceremonia, una caravana acompañó sus restos hasta el cementerio local, donde se le dio sepultura. La comunidad de Almagro ha perdido a una gran mujer, pero su espíritu vivirá en cada rincón que tocó con su bondad y sabiduría.
Fuente: Facebook Ayuntamiento de Almagro








